Entrevista a Gabriel Lascano sobre la calidad de la educación universitaria
- Rotativo
- 26 dic 2024
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Por Billy Montañez
En medio de un ambiente que bien podría ser el escenario de una ficción policíaca, el jurista y ex juez Gabriel Lascano Sahagún ha dejado huella en el sistema judicial de Ensenada, Baja California. Su libro “Mis vivencias en la judicatura” no solo documenta su lucha contra un sistema judicial “absorbentemente corruptor”, como lo describe su editor, sino también representa un testimonio del carácter incorruptible de un juez que trabajó durante más de dos décadas en circunstancias adversas. En esta entrevista, el juez Lascano también comparte su perspectiva sobre la crisis en la educación superior en México.

BM: Juez Lascano, su libro ha sido calificado como un retrato valiente de su trayectoria en el sistema judicial. ¿Qué lo motivó a compartir estas vivencias?
GL: Mi intención fue documentar lo que realmente ocurre detrás de las puertas de los tribunales. Desde el inicio de mi carrera, me di cuenta de que el sistema judicial estaba lleno de vicios que podrían derribar incluso a los más honestos. Sin embargo, también creí importante demostrar que es posible mantener la integridad incluso en medio de un ambiente tan oscuro. Escribí este libro para que las futuras generaciones conozcan la importancia de la ética en la judicatura.
BM: En su libro, menciona que al Tribunal Superior de Justicia se le conocía como “el supermercado de la justicia”. ¿Podría profundizar en este concepto?
GL: Ese término era tristemente común en mi época. Se refería a cómo ciertas decisiones judiciales se “negociaban”, dejando de lado los principios básicos de imparcialidad. Mi objetivo fue demostrar que la justicia no es un bien comercializable y que, aunque el sistema tratara de absorberte, siempre hay espacio para resistir.
BM: Recientemente, usted comentó una columna sobre el papel del derecho agrario en las universidades. ¿Cuáles son sus reflexiones al respecto?
GL: La columna de Magaña fue muy atinada al destacar la importancia del derecho agrario, una disciplina clave en un país donde el 55% del territorio pertenece a ejidos y comunidades. Sin embargo, me parece alarmante que esta área de estudio sea relegada en muchas facultades de derecho. Además, hay aspectos de la educación superior que también merecen ser discutidos.
BM: ¿A qué se refiere?
GL: Primero, la proliferación de universidades privadas en lugares como Ensenada, donde hay al menos quince. Esto refleja cómo la educación se ha convertido en un negocio, tratando a los alumnos como clientes. Muchas de estas instituciones ofrecen carreras con horarios reducidos y una calidad cuestionable. ¿Cómo se puede garantizar una formación adecuada si los estudiantes solo asisten unas pocas horas por semana?
BM: ¿Qué otras críticas tiene sobre el sistema educativo?
GL: Hay un enfoque generalizado en mantener la matrícula alta, incluso en universidades públicas, lo que ha llevado a eliminar requisitos como la tesis y los exámenes profesionales. Esto no solo afecta la calidad de la educación, sino también la formación ética y profesional de los estudiantes. Por estas razones, decidí retirarme de la docencia; ya no se me permitía exigir los estándares que consideraba necesarios.
BM: Volviendo al derecho agrario, ¿qué acciones cree que deberían tomarse para revitalizarlo en la educación superior?
GL: Es fundamental que las universidades reconozcan la relevancia del derecho agrario y lo integren como una materia obligatoria. Además, deberían fomentar la investigación y el análisis jurídico sobre el sistema ejidal, porque su comprensión es muy importante para el desarrollo rural y la justicia en el campo.
BM: Finalmente, ¿qué mensaje les daría a los estudiantes de derecho que enfrentan un sistema educativo y judicial lleno de retos?
GL: Les diría que no pierdan la esperanza ni la integridad. El conocimiento y la ética son las herramientas más poderosas para cambiar el sistema desde dentro. Y aunque los obstáculos sean numerosos, la satisfacción de actuar con rectitud supera cualquier dificultad.
Con una carrera marcada por la honestidad y el compromiso, Gabriel Lascano Sahagún no solo ofrece un testimonio de resistencia, sino también una llamada a la acción para transformar tanto el sistema judicial como el educativo en México.







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